Un abismo lleno de luz

"Pájaros. Atraviesan lluvias y países en el error de los imanes y los vientos, 
pájaros que
volaban entre la ira y la luz.
Vuelven incomprensibles bajo leyes de vértigo y olvido".


(Fragmento de "Aún" del "Libro del frío", Antonio Gamoneda.)

Con qué nombres

"Si las conociéramos, las cosas del cielo tendrían otros nombres."




(Fragmento de "Memorial del Convento", José Saramago.)

"Se de dónde viene la música" ...

... "La noche de la boda de Philippe, cuando ya empezaba a clarear,  ... 
unos cuantos de nosotros, estábamos todavía bailando, 
y Félix, sentado en la silla de costumbre, 
tocaba llevando el ritmo con sus pesadas botas de trabajo. 


Podríamos haber dejado de bailar antes, pero una melodía
había seguido a la otra, 
y Félix las había fundido, como si uniera un tubo al siguiente,
hasta que la chimenea fue tan alta que se perdió en el cielo. 
Una chimenea de melodías; 
y las mujeres tenían los pies tan cansados,
 que se quitaron los zapatos para
seguir bailando descalzas.
La música requiere obediencia. 
Incluso exige obediencia de la imaginación
cuando una melodía se te viene a la cabeza. 
No puedes pensar en otra cosa. 
Es como un tirano.
A cambio ofrece su propia libertad". 

(Fragmento de "El acordeonista", en "Una vez en Europa", John Berger.)

Como ese solo país, la infancia



"La infancia es el solo país,
como una lluvia primera
de la que nunca, enteramente, 
nos secamos."

(Fragmento de "A Bohkendorff", "El arte de narrar", Juan José Saer.)

Si alguna vez


"Si alguna vez
mi voz deja de escucharse
piensen que el bosque habla por mí
con su lenguaje de raíces".

("Si alguna vez", de "El mudo corazón del bosque", Jorge Teillier.)

Otoño secreto



"Cuando las amadas palabras cotidianas
pierden su sentido
y no se puede nombrar ni el pan,
ni el agua, ...                                                                        es bueno saludar los platos y el mantel puestos sobre la mesa,
y ver que en el viejo armario conservan su alegría
el licor de guindas que preparó la abuela
y las manzanas puestas a guardar". 

(Fragmento del poema  "Otoño secreto",   de "Para ángeles y gorriones", Jorge Teillier.)

Sed de otra memoria


                                 "Instantes, más que otros, ya futuros."

( Fragmento de "El hombre del Luxemburgo" , Arnaldo Calveyra.)

Nocturno del tiempo

"A esta hora del cuerpo acostado como el mundo, 
el tiempo vuelve a querer ser tiempo nomás, del livianito."


(Fragmento de "Diario del recluta", Arnaldo Calveyra.) 

De tan verdes


                                        " ... de tan verdes los pastos pestañean"

(Fragmento de "Diario del recluta", Arnaldo Calveyra.)

Desgrana viento



 "Maizal que se desgrana a paso de hombre, desgrana viento, 
...  se vuelve campo, canto, molino, costado del viento, viento" 


(Fragmento de "Maizal del gregoriano", Arnaldo Calveyra.)

La transgresión de Antígona


"Las palabras no sufren ley: van donde quieren."




 (Fragmento de "Antígona Vélez", Leopoldo Marechal.)
"Alguna vez correrá un último tren, pensaba yo, 
cuál será ese último tren, 
así como tantas veces pienso 
quién pronunciará por última vez mi nombre, 
quién leerá por última vez un poema mío".


(Jorge Teillier, poeta chileno.)

Iba tan alto a veces



... "quiso ascender, tener la libertad por nido".


(Fragmento del poema "Vuelo", Miguel Hernández.)

Lecturas

"como los presagios
atraviesan la primera luz de la mañana"


(De "El Libro de Judith", Alberto Szpunberg.)

De viento


... "Y agua es el jinete"
 (Fragmento "De viento" de "Poema con caballos", Héctor Viel Tempeley.)

No en vano, los signos

Guardo en la memoria
de los días,
los verdes reflejos
del viento,
los verdes renglones
del tiempo,
los signos,
los vientos,
los días.


(Los verdes renglones del tiempo, Victoria Olleros,.)





Como restos de una antigua siembra

"Hay fragmentos de palabras
adentro de todas las cosas,
como restos de una antigua siembra"...


(Extraído de "Duodécima poesía vertical - 6", Roberto Juarroz.)

Mar de fondo


... "¿Con quién ...
Estoy disputándome
El horizonte?".


(Fragmento de "Mar de fondo",  Alfredo Lavergne.)

Los trabajos y los días



Las ciudades y los ojos

"Al llegar a Fílides, te complaces en observar cuantos puentes distintos uno del
otro atraviesan los canales: convexos, cubiertos, sobre pilastras, sobre barcas,
colgantes, con parapetos calados;
 cuantas variedades de ventanas se asoman a las calles:
 en ajimez, moriscas, lanceoladas, ojivales, coronadas por lunetas o por rosetones; 
cuántas especies de pavimentos cubren el suelo:
 cantos rodados, lastrones,grava, baldosas blancas y azules. 


En cada uno de sus puntos la ciudad ofrece sorpresas a la vista: una mata de alcaparras que asoma por los muros de la fortaleza, las estatuas de tres reinas sobre una ménsula, una cúpula en forma de cebolla con tres cebollitas enhebradas en la aguja. “Feliz el que tiene todos los días a Fillides delante de los ojos y no termina nunca de ver las cosas que contiene”, exclamas, con la pesadumbre de tener que dejar la ciudad después de haberla sólo rozado con la mirada.


Te ocurre a veces que te detienes en Fílides y pasas allí el resto de tus días.
Pronto la ciudad se decolora ante tus ojos, se borran los rosetones, las estatuas sobre las ménsulas, las cúpulas. Como todos los habitantes de Fílides, sigues líneas 
en zigzag de una calle a la otra, distingues zonas de sol y zonas de sombra, aquí una puerta, allá una escalera, un banco donde puedes apoyar el cesto, una cuneta donde
el pie tropieza si no te fijas. 

Todo el resto de la ciudad es invisible. Fílides es un espacio donde se trazan recorridos entre puntos suspendidos en el vacío, el camino más corto para llegar a la tienda de aquel comerciante evitando la ventanilla de aquel acreedor. Tus pasos persiguen no lo que se encuentra fuera de los ojos sino adentro, sepulto y borrado: si entre dos soportales uno sigue pareciéndote más alegre es porque por el pasaba hace treinta años una muchacha de anchas mangas bordadas, o bien sólo porque recibe la luz a cierta hora, como aquel soportal que si ya no recuerdas dónde estaba.




Millones de ojos se alzan hasta ventanas puentes alcaparras y es como si
recorrieran una página en blanco. Muchas son las ciudades como Fílides que se
sustraen a las miradas, salvo si las atrapas por sorpresa".

(Fragmento de "Las ciudades invisibles", Italo Calvino:)