Como campos de trigo recién segados




"Eran dos ríos inmensos
que no llegaron nunca a confundir sus aguas:
eran dos ríos enormes
que sólo se juntaron en el mar.
Iban en largas filas, tomados de las manos,
sin brillo las miradas
y los rostros sin luz.




iban en largas filas, las cabecitas mondas,
como campos de trigo que acaban de segar.
Iban en largas filas, bajo el gris uniforme de
penados
por su terrible culpa de orfandad.
Como rebaño mudo e inconsciente,
camino de la Muerte, iban en larga
y colectiva soledad.
Eran dos ríos inmensos
que no llegaron nunca a confundir sus aguas; 



eran dos ríos enormes
que solo se reunieron en el mar.
Iban lentas y tristes por la contraria orilla
las que en su vientre nunca 
sintieron el temblor de una vida que empieza:
las que en la comba de sus brazos castos
no llevaron el peso de un infante;
ni una boca sedienta
de su seno chupó licor de vida.



Iban solas, nostálgicas, dolientes,
en una inversa e idéntica orfandad.
Iban lentas, calladas, misteriosas ....
Iban solas, sin luz en las miradas,
camino a la Muerte,
en larga y colectiva soledad.
Eran dos ríos inmensos
que no llegaron nunca a confundir sus aguas.
Eran dos ríos enormes
que un día se perdieron en el mar..."


("Eran dos ríos inmensos", Poemas de la inmovilidad y canciones al sol, Luisa Luisi)

Buenos Aires hora cero, 24 horas Buenos Aires



                                           "Hoy te encontré, Buenos Aires ... 
                                        Tratando de entender tu infierno sin palabras, 
                                              tu prisa sin razón, tu oculto corazón ..


Hoy te encontré Buenos Aires ...
En el simple gorrión mañanero.
En la inquieta colmena del alba.
En la tenaz esperanza
que no se quiere entrega



                                              ....Hoy te encontré, Buenos Aires.
...Tratando de entender tu infierno sin palabras,
tu prisa sin razón, tu oculto corazón.
... Y estabas junto a mí, en cada madrugada" ....



Del tango, "Hoy te encontré, Buenos Aires." (Héctor Negro.)

Poner un freno al aire



... " un trueno de caballos fue su música entera.


-..." Domó en la pampa todos los caballos,
menos uno
... con sus manos prendidas
a la crin de la tierra.

...
 Por eso duerme aquí,
silencioso y vencido:
Porque domaba todos los caballos,
menos uno".


(Fragmento del poema " Al domador Celedonio Barral", Leopoldo Marechal.)

El viento y su trama

"El viento golpea la madera. Está cosiendo. El viento está cosiendo un saco en la tierra".



(Fragmento de "La máquina de coser", del libro "El hombre es un gran faisán en el mundo", Herta Müller.)

Hacia el tiempo lento


"La ciudad te crece del silencio
robándole palomas al insomnio,
arrancando violetas de tu risa,
blandiendo, toba triste,
todas las banderas de tu ausencia.
Un pasado de luces quebradas,
de guerras y galaxias desangradas
te late lento en el recuerdo.
Agitan los árboles su memoria,
los esteros se duermen evocando
tu desnudo peregrinar sin pausas.
Criatura destrenzada en el olvido,
aborígen desolado
de un remoto tiempo dislocado,
me quema tu piel de fuego
en esta aurora terrible,
prieta de nostalgias.
Yo sé que callado y solo
tejiste,
con el viento y con las nubes,
un mágico poema de esperanza.
Sé de tu llanto amordazado,
del ideal que te ahoga demorando,
del país de tus sueños vírgenes
hecho ceniza de los destinos.
De tu mutación en sombra
doy fe,
de los tigres que te habitan desgarrando
esos pueblos vacíos de tu mirada.
Indio turbio, endurecido,
ser de extraña arquitectura,
de donde vengan tus andanzas
renacerán los pájaros flagelados,
la música,
la danza,
el tentáculo verde del amor
y estas ansias de treparnos
a los vértices perdidos de las estrellas.



Madurado de peces fugitivos
tu corazón estalla en alboradas
frutal y ansioso,
embriagado de cuasares y distancias.
Yo sé que se hace tarde
y le llueven a tus hijos
todos los soles y las lunas;
que los siglos languidecen
y que los puñales de tu llanto
viajaron hacia el tiempo lento
de los lapachos celestiales.


 Y sé,
Indio de mi tierra
de tu dolor inquieto,
infinito y solo,
hecho amor de pasionaria".

("Viaje de luz y sombras" - Ramón Alberto Cajal.)

Esperanza de rodillas nítidas


¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire, hasta aquí el fuego?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?
Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.


                                                                                              ("Límites", Juan Gelman)

La memoria de los pueblos

"- Los combates que más importan -me dijo Megafón- nunca salen a la luz del mundo, ya que permanecen en el subsuelo de la Historia". ...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." (Fragmento de "Megafón o la guerra", Leopoldo Marechal.)