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Y así pasan las tardes: silenciosas, como gastadas monedas

"Hasta que de lejos
vienen las voces
de ventanas golpeadas por el viento
en las casas desiertas" ...


(Fragmento de "Imagen para un estanque", Jorge Teillier.)

Hasta que nos encontremos sin sorpresa


.. “Todo empieza a quedar en penumbras.
El viento apaga la luz de los últimos girasoles.
Todo está en penumbras.
La campana anuncia la llegada del tren
… debo dejar el pueblo
como quien lanza una colilla al suelo:
después de todo, ya se sabe bien
que en cualquier parte la vida es demasiado cotidiana.




Hasta luego: rieles, girasoles,
maderas dormidas en los carros planos,
caballos apaleados por los carretoneros,
carretilla mohosa en el patio de la casa del jefe-estación.

Hasta luego,
hasta luego.


Hasta que nos encontremos sin sorpresa
viajando por los trenes de la noche
bajo unos párpados cerrados”.

(Fragmento de   "Los trenes de la noche", Jorge Teillier)


Cuento de la tarde

"Es tarde. 
 Las horas son madejas rodando desde la falda de tu madre 
dormida" 


(Fragmento del poema "Cuento de la tarde", de "El cielo cae con las hojas", Jorge Teillier.)

Como quien quiere iluminar la noche

..."Surgen los trenes. Las reses se levantan
allá en los grandes galpones de madera.
... Mi abuelo se despierta,
...y contempla, como ayer, al trigo.
Debe andar mi abuelo por los campos recién arados
hablando con los pinos, espantando gorriones.
Mi abuelo tiene una voz profunda, aprendida del tiempo.
El campo está solo, tembloroso. Y él lo mira".


 (Fragmento de "Un jinete nocturno en el paisaje", del libro "Para ángeles y gorriones", Jorge Teillier.)

Reunir los recuerdos

... "Eso fue la felicidad:
dibujar en la escarcha figuras sin sentido
sabiendo que no durarían nada" 


(Fragmento de "Bajo el cielo nacido tras las lluvia", Jorge Teillier.)

Era el tiempo


"Un día diremos: “Era el tiempo del sol
... cuando cualquier cosa hacía ruido al caer,
... nuestros oídos entendían todos los matices del aire”.


(Fragmento de "En el mudo corazón del bosque", Jorge Teillier.)

Ese tren fugaz


"Yo no espero ver
sino esas sombras que recorren los cercos en busca 
               de mi sombra.
No espero escuchar sino esos pasos
que vienen desde el aserradero incendiado.
No espero ver sino los pedazos de botella
que la luna hace brillar entre los rieles ..."


(Fragmento  de "Los trenes de la noche",  Jorge Teillier.)

Si alguna vez


"Si alguna vez
mi voz deja de escucharse
piensen que el bosque habla por mí
con su lenguaje de raíces".

("Si alguna vez", de "El mudo corazón del bosque", Jorge Teillier.)

Otoño secreto



"Cuando las amadas palabras cotidianas
pierden su sentido
y no se puede nombrar ni el pan,
ni el agua, ...                                                                        es bueno saludar los platos y el mantel puestos sobre la mesa,
y ver que en el viejo armario conservan su alegría
el licor de guindas que preparó la abuela
y las manzanas puestas a guardar". 

(Fragmento del poema  "Otoño secreto",   de "Para ángeles y gorriones", Jorge Teillier.)

"Alguna vez correrá un último tren, pensaba yo, 
cuál será ese último tren, 
así como tantas veces pienso 
quién pronunciará por última vez mi nombre, 
quién leerá por última vez un poema mío".


(Jorge Teillier, poeta chileno.)

Sucede que quiere iluminar la noche

"Siento correr por las venas del campo
Un jinete nocturno enmascarado.
La noche. También galopan en caballos robados
Los cuatreros arreando los vacunos.

Surgen los trenes. Las reces dormidas se levantan
Allá en los grandes galpones de madera.

Una sombra va saltando los cercos.
Esta fue una mañana campesina:
Relinchos, validos, vacas de pródigas ubres,
Las ordeñadoras, curvadas con el peso de los baldes.

Es la noche de nuevo. Mi abuelo se levanta
Rehecha su manera antigua,
Y observa, como ayer, al trigo.


Debe andar mi abuelo por los campos recién abiertos
Hablando con los pinos, espantando gorriones.
El campo está solo, tembloroso. Y él lo mira.

El vino es un joven bonachón y alegre.
Sucede que quiere iluminar la noche
y baja a las aldeas, envuelto en una manta.

La mañana tiene olor a pan amasado.
La ropa recién lavada dice "adiós" en los patios.

Pero es de noche. Un fantasma penetra en la leñera.
Una casa se quiere esconder del cielo.

Un campesino mira hacia arriba:
Más allá de las nubes viene el granizo,
Bandolero blanco, asaltante de los huertos.

Y es la noche.
Va a penetrar al pueblo
Un jinete nocturno enmascarado".


(Un jinete nocturno en el paisaje, Jorge Teillier.)

Amanecer en los rescoldos


"Despierto teniendo en mis manos hierbas y tierra 
de un lugar donde nunca estuve".


 (Fragmento de "Los conjuguros", de "El árbol de la memoria", Jorge Teillier.)

El cielo habla un lenguaje gris


"Todo lo que está aquí
parece estar verdaderamente en otro lugar".



("El lenguaje del cielo", Jorge Teillier.)

El día mojado en rocío





"El vuelo de las aves
es un canto recién aprendido por la tierra".


(Fragmento de "Relatos", Jorge Teillier.) 

Entre una y otra oscuridad


"Estas palabras quieren ser

un puñado de cerezas
.. un susurro
entre una y otra oscuridad".





(Fragmento de "Estas palabras quieren ser", Jorge Teillier, 
en "Para un pueblo fantasma".)

Miramos por la cerradura y aparece un niño


"Hay una puerta labrada. 
Miramos por la cerradura 
y aparece un niño 
semejante a todos nosotros, 
mensajero del País de Irás y No Volverás 
con el último «Peneca» en las manos. 
(Lejos se oye el galope fantasmal de Herne el Cazador, 
los cantos de los duendes en los bosques, las olas 
rompiéndose contra la balsa de Robinson Crusoe...) 
Y en el fondo de la casa sin muros del recuerdo 
seremos otra vez los niños 
que van a abrir el cofre 
donde está el tesoro que creíamos perdido".



("A Coré", de Jorge Teillier)
*Coré  seudónimo de Mario Silva Ossa (1913-1950, dibujante de la revista "Peneca".)

La claridad de otra estación



 "He recordado un puente sobre el río, un río robándole azul al cielo".




("Puente en el sur" en "De Ángeles y gorriones", Jorge Teillier.)

Una tarde con el resplandor del pan sobre la mesa

"... en mis sueños vienes.. te envío esta carta de lluvia."


(Fragmento de "Carta de lluvia, Jorge Teillier.)

Andenes por donde pasa el viento





"Te gusta llegar a la estación
cuando el reloj de pared tictaquea,
tictaquea en la oficina del jefe-estación.
Cuando la tarde cierra sus párpados
de viajera fatigada y los rieles ya se pierden 
                       bajo el hollín de la oscuridad.





Te gusta quedarte en la estación desierta
cuando no puedes abolir la memoria,
como las nubes de vapor
los contornos de las locomotoras,
y te gusta ver pasar al viento
que silba como un vagabundo
aburrido de caminar sobre los rieles.



Tictaqueo del reloj. Ves de nuevo
los pueblos cuyos nombres nunca aprendiste,
             el pueblo donde querías llegar
         como el niño el día de su cumpleaños


y los viajes de vuelta de vacaciones
cuando eras  -para los parientes que te esperaban-
sólo un alumno fracasado con olor a cerveza.

                                                            Tictaqueo del reloj. 
El jefe-estación
juega un solitario. 
El reloj sigue diciendo
que la noche es el único tren
que puede llegar a este pueblo,


y a ti te gusta estar inmóvil escuchándolo
mientras el hollín de la oscuridad
hace desaparecer los durmientes de la vía.

("Andenes",  De "El árbol de la memoria", 1961, Jorge Teillier.)


Despedida de la nostalgia


"Me despido ...de trenes que parten bajo la lluvia.
Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia
—la sal y el agua
de mis días sin objeto"...






(“La despedida”, Jorge Teillier, en "El mudo corazón del bosque".)