Agua y madera
"La madera cruje en la noche, la casa emite sonidos en la oscuridad, todos los seres que la habitan mantienen entre susurros una conversación.
Agua y madera en danza mecen las cosas de la superficie. Ir y venir, vaivén. Hay tanto para aprender de la biología del mundo".
("Delta", Fedra Spinelli (poeta y periodista argentina- 1970).
Las casas sueñan que son barcos cuando hay viento ... (Silvina Ocampo)
“De noche no sólo navegan los barcos, sino las casas. Los crujidos de las maderas anuncian buen tiempo o mal tiempo. Y si no nos dormimos, hasta podemos marearnos.”
("Ejécitos de la oscuridad", Silvina Ocampo.)
Camino de silencio y sombra
Cuando los trenes unían los pueblos
Presentíamos
su llegada por un leve temblor, imperceptible para el que no tenía ese hábito,
seguramente. Entonces yo salía hasta las
vías y apoyaba un oído sobre un riel.
Allí
lo confirmaba y regresaba corriendo a mi casa, dando alaridos de alegría;
enseguida me subía a la tapia y recién al cabo de un tiempo asomaba el humo
oscuro en el cielo, para aparecer luego la negra figura de la locomotora.
Después pasaba el tren,
haciendo sonar estridentemente el pito de la máquina. Yo saludaba estirando los
brazos y gritando. Al cabo, cuando el tren se había perdido nuevamente en la
curva, nuestra casa cesaba de vibrar.
Creo
que todo lo aprendí al lado de las vías ferroviarias: a espera, la alegría
eufórica, la impaciencia. Amaba a esa gente que pasaba a mi lado mirando a
través de las ventanillas y a las que yo saludaba feliz. A esa gente que todas las semanas de todos
los meses del año, iba y volvía y me miraba a través de las ventanillas.
También me gustaba esperar los trenes desde el río; y desde allí, debajo del puente de hierro, estirado de espaldas sobre la arena, aterrorizado, lo miraba pasar encima de mí, observaba esas entrañas de monstruo, a toda velocidad, despidiendo ascuas y ceniza. Después quedaba el cielo, arriba, oscuro, encerrado entre los gruesos barrotes de los durmientes del puente.
También me gustaba esperar los trenes desde el río; y desde allí, debajo del puente de hierro, estirado de espaldas sobre la arena, aterrorizado, lo miraba pasar encima de mí, observaba esas entrañas de monstruo, a toda velocidad, despidiendo ascuas y ceniza.
Al rato, solamente el murmullo del río y el canto de algunos chalchaleros entre los árboles de la ribera”.
(Fragmento de “A un costado de los rieles”, Héctor Tizón.)
Viento
"Trae el viento la sed de todos estos años
... . Ruge el viento, arma remolinos en la tierra.".
("El viento que arrasa", Selva Almada.)
Temperatura exacta
"El habla y el silencio enhebran formas,
entrelazados, perfilan un tapiz
con realces y declives,
temperaturas, marcas y secretos".
(fragmento de "Nombres y reflejos", Clay Donovan.)
Quizás sea la tarde tratando de volar
Rumores
Acorda-me
um rumor de ave.
Talvez seja a tarde
a querer voar.
A levantar do chão
qualquer coisa que vive,
e é como um perdão
que não tive.
Talvez nada.
Ou só um olhar
que na tarde fechada
é ave.
Mas não pode voar.
("Rumores", Eugénio de Andrade, del libro Os Amantes Sem Dinheiro ( 1947-1949).
Rumores
Me despierta un rumor de pájaro.
Quizás sea la tarde tratando de volar.
Para elevar el terreno de todo lo que vive
y es como un perdón que no tuve.
Tal vez nada.
O sólo una mirada en la tarde cerrada es ave.
Pero no puede volar.
("Rumores", Eugénio de Andrade, del libro Os Amantes Sem Dinheiro ( 1947-1949) - Traducción libre)
Jardines y ausencias
Poesíajardines inhabitados pensamientos
supuestas palabras en
pedazos
jardines se ausenta
la luna figura de
una falta contemplada
jardines extremos de esa ausencia
de jardines anteriores que
retroceden
ausencia frecuentada sin misterio
cielo que retrocede
sin pregunta
("Poesía", del libro de Ana Cristina Cesar, "Guantes de gamuza y otros poemas", 1992 - Versión de Teresa Arijón y Sandra Almeida)
Conjuro de las sombras
aire
estancado de olas muertas.
Sudario
de la tierra magra que soñó un poeta
alba
incierta como una oscilación ciega.
En
otro lado, una voz cantó la Oscuridad
y
le antepuso, a modo de ruego y de conjuro,
repetida como un mantra la palabra Nunca".
(“Nunca la oscuridad”, Victoria Olleros )
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Darkness,
Lord Byron,
Nunca la oscurdad,
Victoria Olleros
Conjuro de las sombras
aire
estancado de olas muertas.
Sudario
de la tierra magra que soñó un poeta
alba
incierta como una oscilación ciega.
En
otro lado, una voz cantó la Oscuridad
y
le antepuso, a modo de ruego y de conjuro,
repetida como un mantra la palabra Nunca".
(“Nunca la oscuridad”, Victoria Olleros )
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Lord Byron,
Nunca la oscurdad,
Victoria Olleros
Formas narrativas
“Ninguna
historia es como un vehículo de ruedas cuyo contacto con la carretera es
continuo. Las historias caminan, como los animales o los hombres. Y sus pasos
no se hallan sólo entre los sucesos narrados, sino entre cada frase, algunas
veces cada palabra. Cada paso es una zancada sobre algo no dicho”.
(“Otra manera de contar”, John Berger - Jean Mohr.)
(“Otra manera de contar”, John Berger - Jean Mohr.)
Credo de un poeta
“Ver
un mundo en un grano de arena,
un cielo en una flor silvestre,
un cielo en una flor silvestre,
Tener
el infinito en la palma de las manos
y la eternidad en una hora.”
y la eternidad en una hora.”
"Augurios
de inocencia",
William Blake, 1803.
William Blake, 1803.
El devenir y la trama
Somos el tiempo. Somos la famosa
parábola de Heráclito el Oscuro,
Somos el agua, no el dimante duro,
la que se pierde, no la que reposa.
Somos el río y somos aquel griego
que se mira en el río. Su reflejo
cambia en el agua del cambiante espejo,
en el cristal que cambia como el fuego.
Somos el vano río prefijado,
rumbo a su mar. La sombra lo ha cercado.
Todo nos dijo adiós, todo se aleja.
La memoria nos acuña su moneda.
Y sin embargo hay algo que se queda
y sin embargo hay algo que se queja.
"Son los ríos" Jorge Luis Borges, "Los conjurados" (1985)
Región de claridad
en toda palabra, un deseo de luz" ...
"Nunca la oscuridad", Victoria Olleros.
Semántica de los objetos
"Me parece que los objetos no conocen su material, que los gestos no conocen sus sentimientos y las palabras tampoco conocen la boca que las enuncia.
Pero para asegurarnos nuestra propia existencia necesitamos los objetos, los gestos y las palabras.
Cuanto más palabras nos es permitido usar, tanto más libres somos. Cuando se nos prohíbe la boca, intentamos afirmarnos con gestos e incluso con objetos. Son más difíciles de interpretar y permanecen un tiempo libres de sospecha. Y así pueden ayudarnos a convertir la humillación en una dignidad que permanece libre de sospecha por un tiempo".
Fragmento del discurso pronunciado por Herta Müller al recibir el Premio Nobel de Literatura , en diciembre de 2009, - Traducción: Juan José del Solar Bardelli.
El río se derrama en gotas
"Dentro del río están
el
cielo, la nube y el sol
En
el cuenco de mis manos está el río
Si
alzo mis manos,
El
río se derrama en gotas, dispersando
cielo,
nube y sol sobre mí toda.
Si
del cuenco de mis manos bebo del río;
dentro
de mí entonces
el
sol, la nube y el cielo.
Dime,
¿quién está dentro de quién?".
"Un poema río", Mamta
Sagar (India, 1966 - Traducción
de Nelson Roque Valdez)
El recuerdo del mar
"En este campo
estuvo el mar.
Alguna vez volverá.
Si alguna vez una gota
roza este campo, este campo
siente el recuerdo del mar.
Alguna vez volverá".
"Cancionero y romancero de ausencias",
Miguel Hernández.
Corrientes de aire
“Pero
el siempre de las corrientes de aire no corresponde a ninguna idea de duración;
es una tiniebla que ha sido separada de otra. Para ellas el siempre es lo que
está detrás o, más a menudo, lo que nos
llevamos por delante”.
Tomás
Eloy Martínez
“Tinieblas para mirar”.
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Tomás Eloy Martínez
Nunca la oscuridad
Los días encuentran su proporción
ponderan el itinerario de la luz.
Victoria Olleros, "Nunca la oscuridad"
Densidad marina
... "Miro hacia el exterior. Los veleros están inmóviles, adheridos al mar del hierro, aún están en el movimiento del curso en que los sorprendió esta mañana la desaparición del viento".
Del libro "Amelia Steiner", Marguerite Duras.
La hora de los juegos
Los juegos no tienen contornos
están hechos de barro y calle, como la risa.
Victoria Olleros - Nunca la oscuridad.
Palabras, acentos tales
Palabras a no dudarlo, palabras, no otra cosa. Palabras en lugares, las mismas en diferentes textos, palabras vueltas del revés desde la primera letra. A punto de poema. Halladas en ocasiones, en lindes de un olvido, en manos aún torpes de aprendices de sol y de sombra, ¿poesía qué, cuándo, poesía cómo?
Acentos tales. Palabras que quieren decirnos algo oculto desde siempre por las parcas de los sueños, escondido entre los pliegues.
Arnaldo Calverya, "Apuntes para una reencarnación".
Levantarse sobre la arena
Bajo la sombra hechizada de la siesta
"Las siestas del verano duran muchísimos años. Una extensión de tiempo para la cual aún, como para tantas cosas, no se ha inventado un nombre. ¿Es un mar la siesta?, ¿Es un desierto? Tal vez las dos cosas, un mar subterráneo que por debajo de las dunas se encrespa y se atormenta por no poder mostrar su fuerza a la luz del sol, allá arriba, donde nada se mueve, no hay un soplo de viento que agite la arena, ni una abeja que ronde ninguna flor, porque la vegetación de la siesta, del desierto está siempre sola, siempre a la espera del agua que no llega.
En esa vida tranquila y suspendida donde solo había dos destinos posibles, la lectura o el sueño, yo elegí la lectura. Y conocí el amor al riesgo, un amor que me desprendería para siempre de mi tierra natal. Es que son peligrosos los libros que se leen bajo la sombra hechizada de la siesta, multiplican su encanto, su capacidad de arrastrarte a otra vida. A una vida donde las cosas que se han deseado mucho, fatalmente suceden".
Claudia Masin, "El calor del mundo".
En esa vida tranquila y suspendida donde solo había dos destinos posibles, la lectura o el sueño, yo elegí la lectura. Y conocí el amor al riesgo, un amor que me desprendería para siempre de mi tierra natal. Es que son peligrosos los libros que se leen bajo la sombra hechizada de la siesta, multiplican su encanto, su capacidad de arrastrarte a otra vida. A una vida donde las cosas que se han deseado mucho, fatalmente suceden".
Claudia Masin, "El calor del mundo".
El origen de las historias
Regresamos así a
la imaginación. A esa loca, a ratos fascinante y a ratos furiosa que habita en
el altillo. Ser novelista es convivir felizmente con la loca de arriba.
Es no tener miedo
de visitar todos los mundos posibles y algunos imposibles.
“Tengo otra
teoría (tengo muchas: un resultado de la frenética laboriosidad de mi razón),
según la cual los narradores somos seres más disociados o tal vez más
conscientes de la disociación que los demás.Esto es, sabemos
que dentro de nosotros somos muchos. Hay profesiones que se avienen mejor que
otras a este tipo de carácter, como, por ejemplo, ser actor o actriz. O ser
espía.
Fragmento de "La loca de la casa", Rosa Montero.
Fervor del tiempo
Asombra a veces que el fervor del tiempo
vuelva, sin cuerpo vuelva, ya sin motivo vuelva;
que la belleza, tan breve en su violento amor
nos guarde un eco en el descenso de la noche.
Y así, qué más que estarse con los brazos caídos,
el corazón amontonado y un sabor de polvo
que fue rosa o camino.
El vuelo excede el ala.
Sin humildad, saber que esto que resta
fue ganado a la sombra por obra de silencio;
que la rama en la mano, que la lágrima oscura
son heredad, el hombre con su historia,
la lámpara que alumbra.
Julio Cortázar, "Resumen en otoño",
Salvo el crepúsculo (1984).
Salvo el crepúsculo (1984).
Visión fugaz
“Telas
maravillosas, seda,
… mil
colores, naranja, blanco, ocre, argento,
… sólo
el rumor de esos colores ondulantes en el aire, impenetrables, más ligeros que
la nada”.
Fragmento
de “Seda” Alessandro Baricco.
Para cantar el himno de la vida

“Las
primeras gotas levantaron polvo. Luego el pardo de la tierra tornóse oscuro y
toda ella esparció un olor fragante.
Se
elevó un jubiloso coro de mugidos, relinchos y balidos. Retozaron las vacas y
los potros. Y los campesinos dilataron las narices sorbiendo las potentes
ráfagas de la áspera fragancia. Fulgían los relámpagos, retumbaban los truenos,
el cielo entero se desplomó trepidando. Y fue la tormenta una larga tormenta de
alegría. Tierra y cielo se unieron a través de la lluvia para cantar el himno
de la vida”.
Fragmento de la novela “Los perros hambrientos”, Ciro Alegría, (1939).
El sol de mediodía su mirar quemaba
"Solito en ese morro seco, esa tarde, lloré por los comuneros, por sus animalitos
hambrientos. Las lágrimas taparon mis ojos; el cielo limpio, la pampa, los cerros
azulejos, temblaban; el Inti, más grande, más grande… quemaba al mundo"
(...)
" Parecía que el Sol estaba quemando el corazón de los cerros; que estaba
secando para siempre los ojos de la tierra"
" Parecía que el Sol estaba quemando el corazón de los cerros; que estaba
secando para siempre los ojos de la tierra"
Fragmento de "Agua", José María Arguedas (1933).
Adentro del paisaje
"Hay un paisaje adentro del paisaje, adentro de los árboles; un paisaje en cada rama, adentro de las ramas; en las hojas, adentro de las hojas, adentro de los ojos".
Victoria Olleros, "Paisaje Inaugural".
Otras formas posibles
Parafraseando a Italo Calvino, podría haber Paisajes Invisibles, un atlas que representara paisajes desconocidos aun para los geógrafos, sin una ubicación en las cartografías oficiales, que no podrían faltar entre las formas posibles.
La voz del bandoneón
" Un farol balanceando en la barrera
Un ladrido de perros a la luna
El amor escondido en un portón.
Y los sapos redoblando en la laguna ...
.
... Y la luna chapaleando sobre el fango
Y a lo lejos, la voz del bandoneón".
...
Fragmento de "Barrio de tango", Homero Manzi.
En ese jardín, esa infancia
"En el jardín de casa, en mi infancia, había una esfinge de porcelana azul y roja cuyos ojos fríos me cautivaban. No me asombraban sus patas y garras de animal, no me asombraban sus pechos de mujer, tampoco me hubiera asombrado que despegar sus labios para hablarme. Cuando llovía se ponía verde, cuando brillaba el sol se ponía más azul. Yo la alimentaba de secretos apoyando mi cabeza contra su cabeza para descansar de las mujeres reales que me rodeaban. Un día la esfinge desapareció del jardín. Demolieron la casa. Ahora siempre busco a esa esfinge en todas las casas de remates, en todas las demoliciones, y creo vislumbrarla cuando se trata a veces de plantas ocultas entre vidrios o de jarrones de porcelana que tiene el mismo color azul y colorado".
Fragmento de "Ejércitos de la oscuridad", Silvina Ocampo, Sudamericana, 2008
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Silvina Ocampo - Ejércitos de la oscuridad.



















