El bebedor de tinta

"Este animal abunda en las regiones del Norte y tiene cuatro o cinco pulgadas de largo; está dotado de un instinto curioso; los ojos son como cornalinas, y el pelo es negro azabache, sedoso y flexible, suave como una almohada. 
Es muy aficionado a la tinta china, y cuando las personas escriben, se sienta con una mano sobre la otra y las piernas cruzadas esperando que hayan concluido y se bebe el sobrante de la tinta. Después vuelve a sentarse en cuclillas, y se queda tranquilo".



Wang Ta-Hai  (1791). ("El mono de la tinta", en "El libro de los seres imaginarios", Jorge Luis Borges.)

Garabato


Con un trozo
de carbón
Con mi gis roto 
y mi lápiz rojo
















Dibujar tu nombre
El nombre de tu boca
El signo de tus piernas


En la pared de nadie
En la puerta prohibida




Grabar el nombre de tu cuerpo
Hasta que la hoja de mi navaja
Sangre
Y la piedra grite
Y el muro respire como un pecho.
                                                                                                                                                     ("Garabato", Octavio Paz)

Los peces sagrados


"Según la mitología de los egipcios, Abtu y Anet son dos peces idénticos y sagrados que
van nadando ante la nave de Ra, dios del sol, para advertirlo contra cualquier peligro.
Durante el día, la nave viaja por el cielo, del naciente al poniente: durante la noche, 
bajo tierra, en dirección inversa". 


 ("Abut y Anet, "El libro de los seres imaginarios", Jorge Luis Borges.)

L' art sans mesure


           

En la peña del Tortoni,... "cuando la reunión decaía o había algún problema en puerta, para disolver la tensión Quinquela hacía un gesto a Alfonsina que, apoyándose en el piano, recitaba alguno de sus poemas o cantaba un tango". 
                 (Josefina Delgado, Alfonsina Storni, una biografía esencial")


El tiempo que, sin motivo, vuelve


"En la bóveda de la tarde cada pájaro 
es un punto del recuerdo.
Asombra a veces que el fervor del tiempo
vuelva, sin cuerpo vuelva, ya sin motivo vuelva;
que la belleza, tan breve en su violento amor
nos guarde un eco en el descenso de la noche.Y así, qué más que estarse con los brazos caídos,
el corazón amontonado y un sabor de polvo
que fue rosa o camino.



El vuelo excede el ala.
Sin humildad, saber que esto que resta 
fue ganado a la sombra por obra de silencio;
que la rama en la mano, que la lágrima oscura
son heredad, el hombre con su historia,
la lámpara que alumbra". 
                                              ("Resumen en otoño",  Julio Cortázar.)                  
    ("Resumen en otoño", Julio Cortázar.)

Cuando el viento lo abandona, espera


... "Cuando el viento lo abandona, espera. A veces el viento demora, 
pero siempre vuelve: lo busca, lo llama, y se lo lleva. 
Y él se deja llevar, se deja volar, 
con sus alas enormes planeando en el aire." 
(Fragmento de "El albatros", Eduardo Galeano) 

Ahora escribo pájaros


 "Ahora escribo pájaros.
No los veo venir, no los elijo,
de golpe están ahí, son esto,
una bandada de palabras
         posándose
             una
                  a      
                     una
          en los alambres de la página,
          chirriando, picoteando, lluvia de alas
              y yo sin pan que darles, solamente
                       dejándolos venir. Tal vez
                               sea eso un árbol
                                 o tal vez
                                         el amor".


("Ahora escribo pájaros", Julio  Cortázar.)

El punto de partida

" Hasta el instante previo al momento en que empezamos a escribir, tenemos a nuestra disposición, el mundo -el que para cada uno de nosotros constituye el mundo, una suma de datos, de experiencias, de valores-, el mundo dado en bloque, sin un antes ni un después, el mundo como memoria individual y como potencialidad implícita; y lo que queremos es extraer de este mundo un argumento, un cuento, un sentimiento: o, tal vez más exactamente, queremos llevar a cabo un acto que nos permita situarnos en este mundo. Disponemos de todos los lenguajes: los elaborados por la literatura, los estilos en los que se han expresado civilizaciones e individuos en todos los siglos y países, y también los lenguajes elaborados por las disciplinas más dispares, los concebidos para alcanzar las más variadas formas de conocimiento. Y lo que nos proponemos es extraer de ellos el lenguaje más apropiado para contar lo que queremos contar, un lenguaje que sea aquello que queremos contar" 

(Fragmento de "Cómo empezar y cómo acabar", "Seis propuestas para el próximo milenio", Italo Calvino.)

Más allá


…y su ansiedad por un barco se confundió con su ansiedad por partir. 
Todo era una misma y única cosa”. 
(Fragmento de “Sudeste”, Haroldo Conti, 1962).

Conexiones
















"Supongo que es imposible entrar en la soledad de otro. Sólo podemos conocer un poco a otro ser humano, si es que esto es posible, en la medida en que él se quiera dar a conocer."










             








                 ("La invención de la soledad", Paul Auster.)

"Árboles"



Video realizado por Paula Giménez Zapiola. Poesía de Antonio de Bernardí.

El llanto y sus equivalencias


"Ningún otro objeto en la casa, ni siquiera nosotros mismos, nos resultaba tan importante como el pañuelo. Podía utilizarse para una infinidad de cosas: resfriados, cuando la nariz sangraba o había alguna herida en la mano, el codo o la rodilla, cuando uno lloraba o lo mordía para reprimir el llanto. 



Un pañuelo frío y húmedo en la frente aliviaba el dolor de cabeza. Con cuatro nudos en las esquinas servía para protegerse del sol o de la lluvia. 

                                                                                                                            Cuando uno quería acordarse de algo, 
            hacía un nudo en el pañuelo 
           como artificio mnemotécnico.                                                                                    

                            
                                Para cargar bolsas pesadas se envolvía en él la mano.
                 Si ondeaba era una señal de despedida cuando el tren salía de la estación. 




Y como tren se dice en rumano TREN, y en el dialecto del Banato lágrima (Träne) se dice trän, en mi cabeza el chirrido de los trenes sobre los rieles equivalía siempre al llanto".





(Herta Müler,  fragmento de su Discurso Premio Nobel de Literatura 2009.)

Señuelos, poética de la infancia


“Había salido con mis pertrechos a pescar en … lo que llamábamos “la boca del río”. … y allí estaba, el río hacía ya sus despedidas sin que la boya de corcho hubiera dado ninguna señal de movimiento subacuático, cuando de repente, sin haber pasado antes por ese temblor excitante que anuncia los tientos del pez mordiendo el anzuelo, se sumergió de pronto en las profundidades, casi arrancándome la caña de las manos.Tiré, fui tirando, pero la lucha no duró mucho.  El hilo estaba mal atado, o podrido, con un tirón violento, el pez se lo llevó todo, anzuelo, boya y plomada. Imagínense ahora mi desesperación. Allí, a la vera del río donde el malvado debía estar escondido, mirando el agua nuevamente tranquila, con la caña inútil y ridícula en mis manos y sin saber qué hacer. Fue entonces cuando se me ocurrió la idea más absurda  de toda mi vida: correr a casa, armar otra vez la caña de pescar y regresar para ajustar cuentas definitivas con el monstruo.
La casa de mis abuelos estaba a más de un kilómetro del lugar donde me encontraba, y era necesario ser tonto del todo (o ingenuo simplemente) para tener la disparatada esperanza de que el barbo iba a estar allí esperándome, entreteniéndose en digerir no sólo el cebo sino también el anzuelo y el plomo, y ya de paso la boya, mientras la nueva pitanza no llegaba.
… Pues a pesar de todo, contra toda razón, … salí disparado por la orilla del río, luego campo adentro, atravesando olivares y rastrojos para atajar camino, hasta irrumpir jadeante en la casa, donde le conté a mi abuela lo que había sucedido mientras iba preparando la caña, y ella me preguntó si yo creía que el pez iba estar todavía allí, pero no la oí, no quería oír, no la podía oír.



Regresé al lugar.
El sol ya se había puesto, lancé el anzuelo y esperé. No creo que exista en el mundo un silencio más profundo que el silencio del agua. Lo sentí en aquella hora y nunca lo he olvidado. Allí estuve hasta no distinguir la boya que la corriente hacía oscilar un poco, y. por fin, con la tristeza clavada en el alma, enrollé el hilo y regresé a casa. Aquel barbo había vivido mucho, debía ser por la fuerza que demostró, una bestia corpulenta, pero seguro que no moriría de viejo, alguien lo pescaría cualquier otro día. De alguna manera, con mi anzuelo enganchado en las agallas, tenía mí marca, era mío.”

(Fragmento de “Las pequeñas memorias”, José Saramago.)

El idioma del agua


"Tiene voz y sombra
y duele
como el alma 
cuando se ensancha al revés.



             Tirita y moja de miedo,
              guarda un puñal en sus olas
                  para las espaldas tristes.

Nostalgia, el color del río,
dolor de mirada torva
horizonte inquieto, 
y llanto seco. ".


("Paisaje inaugural", Victoria Olleros.)
                                                         

Señales del cambio


“… ese día era distinto. Compró cebollas, compró duraznos; pero eran otras cebollas y otros duraznos, tendrían un sabor especial, se comerían en un día distinto ...







… Ahora lo sé, los duraznos el té y las cebollas iban a saber diferente. Llevaban otro sabor.”. 

                 



 (Fragmento de “Delta”, Fedra Spinelli.)