
Es muy aficionado a la tinta china, y cuando las personas escriben, se sienta con una mano sobre la otra y las piernas cruzadas esperando que hayan concluido y se bebe el sobrante de la tinta. Después vuelve a sentarse en cuclillas, y se queda tranquilo".
Wang Ta-Hai (1791). ("El mono de la tinta", en "El libro de los seres imaginarios", Jorge Luis Borges.)