Mi Buenos Aires querido




Sentado al borde de una silla desfondada,
mareado, enfermo, casi vivo,
escribo versos previamente llorados
por la ciudad donde nací.
Hay que atraparlos, también aquí
nacieron hijos dulces míos
que entre tanto castigo te endulzan bellamente.
Hay que aprender a resistir.
Ni a irse ni a quedarse, a resistir,
aunque es seguro
que habrá más penas y olvido.






Poema "Mi Buenos Aires querido" de Juan Gelman (Gotán, 1962).

Gravedad y riesgo



Escucho mas no sé
Si lo que oigo es silencio
O dios

Escucho sin saber si estoy oyendo

El resonar de las planicies del vacío
O la conciencia atenta
Que en los confines del universo
¡Me mira y me descifra

Sólo sé que camino como quien

Es mirado amado y conocido
y por eso en cada gesto pongo
Gravedad y riesgo

Poema "Escucho" de Sophia de Mello Breyner Andresen - Versión de Diana Bellessi


Lenguas de sal


Se incendia el árbol de la noche
y sus astillas son estrellas,
son pupilas, son pájaros.
Fluyen ríos sonámbulos.
Lenguas de sal incandescente
contra una playa oscura.

Todo respira, vive, fluye:
la luz en su temblor,
el ojo en el espacio,
el corazón en su latido,
la noche en su infinito.

Fragmento de "Noche de verano" de Octavio Paz

Ese gesto de la poesía de tajear la lengua





"Sigo pensando que la poesía es la expresión de la desnuda intemperie de un sujeto hablándole a otro, tan cerca y tan lejos. Su potente fragilidad puede volverala un bocadito codiciado. Preocupados por la gota de autoría personal olvidamos el torrente." 




"La poesía es de la gente, de cada uno, y nuestra tarea es la atención, y el oficio, como cualquier trabajo bien hecho. Y en la atención y el oficio estoy a solas, construyo mi espíritu, pero no podría hacer sin la presencia de los otros que me permiten ser una persona. Siempre están, aun por ausencia."




"El autor es siempre una pobre figura detrás del verso, porque es la poesía, el habla humana en el concierto de la voz, quien enuncia las miradas y abre el diálogo con lo inerte o lo viviente."




Fragmentos de "La pequeña voz del mundo" de Diana Bellessi, Taurus, 2011.

Del libro de los cerrojos


Las rejas, al igual que las aldabas, son ilusiones forjadas por los cancerberos. 
La libertad es un sinlímite que no alcanzan a borrar los enemigos de los días de fiesta.
Aquellos que conocieron otras inclemencias saben de ardides para torcer 
la torpe vanidad de los títiriteros.
Detrás de los muros, hay un espacio intocable.  Aquel silencio que fue mudo temblor convierte su ostracismo en testimonio.

La postal incompleta


En la tarde festiva, en la noche callada, la ciudad luminosa.
Hay paseos y rondas y la gente que ríe y las manos que enlazan.
Sobreimprimen las fotos: artesanos, museos, ombués y niños,
la guitarra y el canto y una nube de azucar.
Por detrás del paisaje,  
la otra cara del signo, el revés de la trama,
esa suela que falta, ese par invisible,
esa imagen vacía,
esa voz silenciada.


Si pudieras

El poema quiere engañar al tiempo y el sufrimiento lo derrota. 
Si escuchara lo que huye de la puerta,
si la imperfecta luz diera tu libro, 
si traicionara este dolor,
si oyera tu descanso, 
si el alba tropezara con el árbol que te abrigó una vez, 
si pudieras volver a casa una noche cualquiera.



Juan Gelman

Frivolidad


El tiempo no retrocede
ni la disculpa borra la ofensa.
Cada palabra se mide en su densidad,
compromiso, espejo y obra.
Fuego sagrado de los vínculos,
credo inviolable, confianza mutua.
Quebranto y desasosiego,
el sinlímite del desdén
y la eterna excusa de la confusión,
para negar la otredad,
vedar, excluir y silenciar.

Si tuviera el tiempo en sus manos haría lo mismo otra vez


"Durante toda mi vida me he dedicado a esta lucha del pueblo africano. He peleado contra la dominación blanca, y he peleado contra la dominación negra. He buscado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que todas las personas vivan juntas en armonía e igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero poder vivir para verlo realizado. Pero si es necesario, es un ideal por el cual estoy preparado para morir" .


(Nelson Mandela, en el cierre de su alegato ante la Suprema Corte, 1964)

Una noche con la Sole



        
      El último día de noviembre. El aire tibio y la noche sosegada. 
La gente se fue acercando con el termo y el mate, los chicos en brazos, las sillas plegables.
La Sole se plantó nomás en el escenario y le puso el alma y la voz al espectáculo.
 Cada región del país estaba ahí: en el canto plural y mano a mano.  
Y fue la alegría. El público tuvo su fiesta; la artista, el aplauso. 
        

Luces y perspectivas




 Planos y estructuras. 

                                                           
                                               
        En un instante, la luz dibuja una arquitectura inesperada.
                                                                        


La otra cara de Victoria


“El 27 de enero de 1979 cayó sábado y amaneció soleado. En la Villa Ocampo el calor húmedo se percibía con mayor intensidad. Enferma de cáncer en el paladar contra el que luchó durante casi veinte años, la escritora y editora Victoria Ocampo fallecía en su morada en San Isidro con caminos sinuosos, fuentes ornamentales, árboles y plantas dispuestos de manera informe. En realidad, de Victoria se creyó contar todo o casi todo lo relacionado a su infancia custodiada por institutrices, a la familia tradicional y aristócrata de la cual provenía, a las más diversas personalidades de su tiempo con las que dialogaba tête à tête, a los amoríos velados o públicos, al mosaico de ideas diversas y al bagaje heterogéneo del color literario de la revista Sur y demás yerbas". 


"Lo que no se sabe es que Victoria resistió tanto al peso arrollador de los terrores del franquismo como también apoyó de manera incondicional a los frentes antifascistas organizados en la Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial, pese a que tales debates se los adjudicaban como propios las conducciones masculinas de los partidos políticos de ese entonces. En verdad, el compromiso de Victoria con el debate antifascista tiene su historia. El desenlace de la Guerra Civil Española –1936 a 1939– congregaba al grueso del activismo de cuño socialista, anarquista, comunista, trotskista y liberal de nuestros ambientes citadinos, para intervenir con una activa participación y entrega militante a la causa republicana. Un sinnúmero de mujeres apoyaron al Frente Popular español y constituyeron un movimiento abierto y autoconvocado a la hora de hacer oír su repudio. Recolectaban fondos económicos y alimentarios para los leales y también concientizaban sobre el alcance de sostener la república y derrotar al fascismo". 


"En el grupo de intelectuales y políticas se encontraba la Ocampo junto con María Rosa Oliver, Alfonsina Storni, Fryda Schultz de Mantovani, Norah Borges, Alicia Moreau, Iris Pavón y Salvadora Onrubia Medina, entre otras tantas, quienes al mismo tiempo mantenían un compromiso ineludible con el feminismo local. En cuanto a Victoria, en julio de 1936 participó de un manifiesto firmado por un conjunto de escritores argentinos que rechazaban el golpe de Estado contra el gobierno de la Segunda República Española. A la vez, ella y su íntima amiga, María Rosa, renunciaron al P.E.N. Club por no acordar con la política de la comisión directiva por las simpatías que le provocaban dichas huestes. Una picaresca de la cultura criolla: ¿Quién podía suponer que mientras Victoria motorizaba sus fuerzas intelectuales para denunciar las atrocidades del bando nacional al mando del Generalísimo, el escritor Julio Cortázar, siendo estudiante, defendía el triunfo de la Falange en Madrid?"


"Otro dato que supuestamente se desconoce: esta escritora y mecenas identificada por sus gafas blancas del mismo modo que la plástica Marta Minujin con sus lentes de sol, no sólo combatió al nazismo al albergar a judíos fugados de las garras del régimen aniquilador, sino que además fue la única mujer invitada para observar los juicios de Nuremberg. De acuerdo con el libro Cartas de Posguerra, publicado por la Editorial Sur, Victoria, al ser invitada por el Consejo Británico para las Relaciones Culturales, en marzo de 1946, emprendió una larga travesía por Estados Unidos y Europa. Comenzó su prolongado itinerario en Río de Janeiro, Puerto Príncipe. Después pasó por Miami, Washington, Nueva York, para desembocar en Londres y luego terminar en la ciudad en donde se juzgó a la cúpula más alta de la jerarquía hitleriana”. (...)



Fragmento de la nota “Diario íntimo y político” (Suplemento Las 12, Página 12, 1 de febrero 2013, por Mabel Bellucci)