... "llegarás a las Sirenas, las que hechizan a todos los hombres que se acercan a ellas
Haz pasar de largo a la nave y, derritiendo cera agradable como la miel, unta los oídos de tus compañeros para que ninguno de ellos las escuche.
En cambio, tú, si quieres oírlas, haz que te amarren de pies y manos, firme junto al mástil, que sujeten a éste las amarras, para que escuches complacido, la voz de las dos Sirenas;
Cuando tus compañeros las hayan pasado de largo,
ya no te diré cuál de dos caminos será el tuyo; decidelo tú mismo en el ánimo.
(Fragmeno del Canto XII, La Odisea, Homero.)