Sol Gabetta

Sol Gabetta  Nació en Villa María, provincia de Córdoba, Argentina, en 1981.
Algo más que suerte le ha tocado en la vida a esta muchacha. Desde niña, la música ha estado presente en su vida, como para facilitarle las cosas, parece. Su madre es pianista y su hermano mayor, violinista.
Algo de talento ha de tener puesto que a los diez obtuvo una beca en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, en Madrid. A la hora de estudiar violoncello consiguió un sitio en la Academia de Música de Basilea. Luego viajó a Berlín y continuó sus estudios en la Escuela Superior de Música Hans Eisler.
Esta joven acostumbrada a prestar su oído, tiene un romance con el sonido. Es también políglota. Habla español, ruso, francés, italiano, inglés y alemán.
Actualmente vive en Olsberg, Suiza,  donde desde hace cuatro años, en el mes de junio, organiza el festival Solsberg que creó junto con Cristoph Müller, director de la Orquesta de Cámara de Basilea.
Es tradición entre los cellistas ejecutar un instrumento delicado, casi se diría con buena presencia y alcurnia. Gabetta se acompaña con cello Gadagnini de 1759.
                 De su repertorio forman parte Haydon, Offenbach, Hofman, Bizet, Tchaikovsky, Vivaldi y Ginastera.
Si el éxito es vivir haciendo lo que uno ama y obtener por ello reconocimiento, Sol Gabetta se lleva todas las palmas. En Alemania sus discos se venden como el pan.
En la Argentina recibió tres veces el premio Gardel de Música Clásica. En dos oportunidades se llevó el galardón alemán Echo Klassik de la Ópera.
El don de la belleza no le ha sido negado. El de la simpatía, tampoco.
*Los datos biográficos fueron extraídos del site oficial de la cellista.

Teodora Miteva, Cello

Teodora Miteva nació en Russe, Bulgaria en 1976. 
Toca con un violoncello Honore Derasay, Paris, 1860.
 Haciendo click en el título se puede ver video 

Némirovsky II - Los prejuicios sobre su obra

En  "La vida de Irène Némirovsky", Olivier Philipponnat y Patrick Lienhardt, sus biógrafos,  descartan cualquier supuesto sesgo de ambivalencia  respecto de la cuestión judía en la obra de la escritora.  
En epílogo de la edición en castellano de El maestro de Almas de Irène Némirovsky (Ed. salamandra, 2009), Phillipponat y Lienhardt, se refieren a también a este asunto.
El héroe de "El Maestro de almas", Darío Asfar “parece remitir a la figura universal de ahsverus, el judío errante, personaje clave del imaginario novelesco de entreguerras”, dicen sus comentaristas.
En la novela, Darío Asfar es un depredador, “condenado a ser un sinvergüenza” y un “charlatán”, un hombre que sólo parece tener una aspiración: triunfar en la sociedad parisina. Lo mismo que sucede con David Golder, personaje de la novela que lleva su nombre.
Mientras el médico Darío Asfar procura ganarse el respeto de una sociedad que le da la espalda y el pan para su familia; Golder acumula riquezas para satisfacer las ansias de ambición de su mujer, Gloria, y colmar la insatisfacción de su hija, Joyce.
Asfar puede ser visto como una caricatura del “extranjero mal vestido” y peor afeitado”. Como alguien culpable de tener mala pinta, diríamos hoy”, advierten Phillipponat y Lienhardt.
En "David Golder" (1926) Némirovsky realiza la semblanza una familia de arribistas nuevos ricos tratando de hacerse un lugar en la sociedad francesa”, detalla  Sylvia Iparraguirre en una nota sobre la autora.
"Irène Némirovsky, desde el primer libro que escribió, tuvo algo urgente que decir, intuyó, tal vez, que la muerte la alcanzaría en pleno arranque de su madurez literaria. escribía con soltura, desparpajo y agudo sentido crítico sobre sí misma y sobre su familia de judíos enormemente ricos, con apetencia social”, afirma.
Ahora bien, “sus personajes judíos parecen participar, a veces, de los caracteres prototípicos con que los pintaría una mirada antisemita”, observa Iparraguire
sin dejar aún sanjada la cuestión. “Por otro lado –prosigue - Némirovsky se siente parte de una larga y conmovedora tradición y orgullosa de ser judía”.
Y aquí está, a mi juicio, lo que define la elección de Némirovsky en cuanto a temas y construcción de personajes: “el punto central de su discordia, donde la cuestión de raza no interviene, es con el judío burgués, para quien el amor al dinero ha pasado a ocupar el lugar de cualquier otro sentimiento, personaje que pinta en su primera novela David Golder. lejos de huir de este conflicto, Némirovsky lo instala en el centro de su literatura”.
Punto de vista
Volvemos al tópico del cristal con que se mira. “fueron los lectores de "David Golder" los que lo volvieron sospechoso”, señalan los biógrafos.
Respecto de "El Maestro de almas", se preguntan: “¿Hasta que punto ignoraba Irène Némirovsky la amenaza antisemita” para trazar los rasgos de Darío Asfar con frases tales como “joven levantino de los tugurios”, “ extranjero de tez amarillenta y ojos febriles”.
¿Se trata de una negación de su origen? no, responden. Y, de manera contundente, citan la voz de Irène Némirovsky: “Nunca se me ha ocurrido ocultar mis orígenes. Siempre que he tenido ocasión he proclamado que soy judía”.
Tan consciente es Némirovsky del tiempo que le toca vivir que "El Maestro de almas", inicialmente, se iba a llamar “Le juif”. Sin embargo, ella no quiere prestarse a confusiones: “en mi temor se mezclan consideraciones extraliterarias”.
Sabe que la novela se desarrolla en los años treinta, años de fermento xenófobo y antisemita.
No es su intención el menoscabo. Además, su obra es una unidad. En ella describió ambientes disímiles y ahondó la cuestión del comportamiento humano desde diversos ángulos.
¿De qué habla Némirovsky?
Habla del exilio, de lo que significa dejar la patria. ¿Algún sentimiento más profundo que éste horada el alma de Tatiana Ivávnona en “Las moscas de otoño"?
Némirovsky vuelve sobre este tema de manera oblicua en El baile que también habla de la vanidad y la necesidad de aprobación. Y habla de los gozos y las sombras de hombres y mujeres en "El niño prodigio", de la exclusión primera de Ismael, de las veleidades de la princesa que lo adopta.
¿Acaso en "Ardor en la sangre" desprecia la vida provinciana francesa ó es simplemente el escenario en que se mueven los hilos del silencio y la complicidad de una sociedad hipócrita?
Me atrevo a afirmar con sus biógrafos que “Golder y Asfar rebosan humanidad, sufrimiento y belleza”
¿No es "El Maestro de almas" la sátira del “desprecio burgués”, de esa Francia hospitalaria que ya no es la madre de los huérfanos de la tierra?”, puntualizan Phillipponat y Lienhardt.
Ingenuidad, no.  Aún así, no calla. Ni siquiera los presuntos defectos o debilidades de su raza.
“Como todos los judíos, él se sentía más vivamente, más dolorosamente escandalizado que un cristiano por defectos específicamente judíos”, transcribe Sylvia Iparraguirre de "Los perros y los lobos" (1940). 

“Cuando muere en Auschwitz en 1942, a los 39 años, Irène Némirovsky ya sabía las dimensiones del desastre. en 1939, (…) busca refugio en Issy-l’Évêque, el pueblito de la nodriza de sus hijas. … hasta allí llegaron a buscarla los gendarmes del mariscal Pétain; dos meses más tarde, estaba muerta. Lo mismo ocurriría luego con Michel Epstein, su marido.
Dos días antes del arresto, Irène escribía (…) “¡Dios mío! ¿Qué me hace este país? ya que me rechaza, considerémoslo fríamente, observémoslo mientras pierde el honor y la vida”. “He perdido la estilográfica. Pero tengo otras preocupaciones, como la amenaza del campo de concentración y el status de los judíos”.


12 girls band


12 Girls Band fue creada en junio de 2001. Las chicas ejecutan instrumentos musicales tradicionales de China (guzheng, dulcimer, pipa, erhu, Tsukiji, Xiao, Hulusi) e interpretan modernas composiciones y temas populares.

Flashback - Analepsis - La Prensa 1928


Música de lo invisible

Sábado a la tarde. Las cuerdas de Aqualáctica tañen las primeras notas. Tres violines y un chelo electroacústico que tocan Gato y sus hijos Risco, Jaspe y Nagual Urbanski.
Suena lo que ellos mismos llaman una "cierta fusión con música étnica, jazz-rock y música de cámara que puede inscribirse en la World Music". “Algo con identidad propia”, que compone Gato. Aunque, para él, “la música no se explica”.
Están en la vereda del paredón del cementerio de la Recoleta que da a la calle Junín. Llaman la atención. Un par de extranjeros se detienen. Vienen de Israel. Uno le dice al otro: “Sounds nice”.
Se suma gente. Alguno de los que ha estado escuchando tiene que seguir su camino. Deposita su gratificación en la valija abierta de Aqualáctica. Un hombre, de lo más formal, compra un CD.
Marina es de California. Está allí con otros. Todos beben cerveza que acompañan con galletitas mientras hojean revistas culturales. Una argentina oficia de traductora. También están Gea, de Estonia y Diego, de San Francisco. Gea dice que Aqualáctica suena “like clásico con un twist popular”.
Hay un ir y venir de gente. Tres jóvenes, con instrumentos de percusión al hombro caminan en dirección a la zona de los puestos, los bares y la plaza. Otros regresan. Han guardado sus clavas y sus malabares en la mochila hasta la próxima función. Sopla el viento. Se siente algo de frío. Una mujer arropa a su perro chiguagua con una toalla rosa.
El público aplaude. Es el tipo de música que apenas circula por la radio y las bateas.




El puente de los ancestros
Al terminar el show, Gato se sienta a charlar. “Estamos preparando un nuevo CD con cinco o seis temas en el mismo estilo que el primero, con algunas novedades tímbricas”, cuenta el creador de la banda, mientras se encienden los faroles que adornan la empalizada.
Habla pausadamente. Disfruta de lo que hace y sabe compartirlo. “El grupo se formó a fines de 2005. Tocamos en bares, ferias al aire libre, fiestas”.


Sé ya que venden sus discos en sus espectáculos, también que hicieron la banda sonora de la película "Gigantes de Valdez", ópera prima de Alex Tossenberger.
Gato apunta que empezó a tocar el violín a los ocho años. “Pertenezco a la tercera generación de una familia de músicos. Se entusiasma. Entonces, trae a la memoria: “En mi casa se tocaba el oboe, el clarín, el saxo, el corno inglés, la mandolina y el contrabajo ... Mamá tocaba el arpa. Mis abuelas eran actrices y chelistas”.
Después va acercando la historia en el tiempo: “Trabajé con Carlos Scheurenberg, luthier, quien vive actualmente en Suiza”. “Con él aprendí a construir y restaurar violines”, refiere.
El anillo del tiempo
“Empecé componiendo música autobiográfica. Era mi manera de manifestar mi psique, mis estados de ánimo, la infancia de mis hijos”, recuerda. Hay cierta añoranza en su voz: “Vivíamos en El Bolsón. Yo daba clases de violín. Comíamos sopa y arroz y calabazas que cosechábamos en el techo”.
Gato ha dicho que la música no se explica. Pero todo parece tener su razón de ser. Sus hijos. Habla de sus nombres. El de Risco porque nació en un lugar en el que había una piedra grande a la entrada de un bosque; el del chelista, Nagual, viene de los libros de Carlos Castaneda. El mellizo de Nagual es Jaspe. Se llama así “por un mago de Terramar y por las vetas de sus ojos” –detalla.
También habla de Mizar. “Su nombre se lo debe a una estrella”. Aunque no forma parte del cuarteto, no es ajeno al mundo de la música y las artes: es luthier, escultor y pintor. Toca el saxo y la guitarra y canta.
Otros espacios
Además de componer, Gato Urbanski incursionó en otras búsquedas, como la de un sonido más puro. “Empecé a hacer instrumentos para mis hijos que me fueron guiando, incluso en la formas. Que se parezca más a un barco, a un avión - decían”.

Y explica: “Los violines acústicos son maravillosos pero los eléctricos parecen un juguete. Me aboqué a su construcción porque quería un instrumento que no fuera básico como los de fábrica, sino algo más conceptual”, apunta.
En la construcción de “instrumentos de cuerda y guitarras íntegramente de madera bajo los conceptos tradicionales de luthería”, lo acompaña hasta hoy Fernando Scherer, a través UrbanStrings.
Y agrega: “El último regalo es el sistema de amplificación, único en su segmento, disponible para la venta que se usa en instrumentos de cuerda y guitarras., Trabajamos por encargo para gente del país y de afuera. “Hemos hechos instrumentos para La Vela Puerca, Peteco Carabajal, Leonardo Súarez Paz, entre otros”.
El augurio
La tapa del primer CD la hizo Juan Cristóbal Koreaus, músico y pintor, minauturista. “La de este segundo va a ser otra miniatura, un óleo”, dice Gato.
Diego Ortiz Mugica , fotógrafo,  a quien Aqualáctica acompañó en una muestra en Palermo Soho en 2009, va a hacer la fotografía del nuevo CD”.
Sobre el final de la charla, comenta: “Trabajamos en la Recoleta y en la calle Florida. Si logramos el permiso vamos a tocar en el Rosedal. Si no, haremos un piquete musical.” “Preferimos depender del tiempo y no de otras burocracias”.
Oscurece. “Afinen, afinen”, indica Gato. Son casi las ocho. Otra función está por comenzar.
Postographías



Museo del Louvre - París


Don Quijote de la Mancha

Salta - Argentina



 
Ventana frente al Sena - París



Lago Lácar - Argentina


Fiesta de la Vendimia -Mendoza - Argentina


                          Goya -Madrid                                            Modigliani -Museo Thyssen -                                                                                                 Madrid
                             
Librero - Madrid


                                         
                                          San Martín de los Andes - Argentina


                                           

Palacio de las Artes - Belgrano