"Diálogo/ que discurre sin planes/ un puente se hace/ en las historias vueltas a contar/ en el otra vez de las escenas/ un ahora, un roce/ donde se sostiene/ su acontecer/
"La disposición de escribir no es una semilla que germina en tiempo fijo. Es un animalito que está en su cueva y procrea cuando se le ocurre porque su época es variable, pues unas veces es perro, otras hurón unas veces es pantera y otras conejo. Puede hacerlo con hambre, o sin hambre, en ocasiones sólo si esta muy reposado, en otras si le duele una herida del cazador o si regresa excitado de una jornada de fechorías".
"Estás parado junto a la ventana. Afuera hay una nube de vidrio que parece un corazón. Los suspiros del viento son como cuevas entre tus palabras ... La calle está en silencio. El tiempo, de la misma manera en que el mañana y que tu vida, parcialmente está acá, parcialmente en el aire. La buena vida llega sin aviso ..."
"Las siestas transcurren en un verano perpetuo, en ese tiempo desalmado que llena los pueblos del norte de un pavor y una reverencia únicas, como un dios de ocho cabezas que todo lo ve y todo lo condena. El vaho del calor difumina los límites de las cosas y hace que todo parezca indefinido, con bordes vagos, indeciso entre la realidad y la ficción. La casa misma, las paredes que por la noche se sienten tan macizas, se aligeran como una zarza ondeando bajo un viento pegajoso...." (Fragmento de "La siesta", Claudia Masin)
"Palabras en los años, de nombre calladas, aparecen como una puerta en el muro. Con mi mano las escribo, las pienso con mis libros, la ventana quisiera demorarlas. Se volverán una sola mañana y entornarán la puerta por nosotros, las palabras". (Fragmento de "Diario de Eleusis", Arnaldo Calveyra.)
."... Al final del extenso muelle una aburrida gaviota levanta de vez en cuando una pata y luego olvida bajarla. ... el mar que sonaba cansado después de tantas vidas de pretender apresurarse hacia algún lugar ..." (Fragmento de "Finales de septiembre" de Charles Simic.)
"Han construido toda una población sobre grandes espigas de trigo, una casa por espiga. Las casas se tambalean majestuosamente y chocan entre sí sobre sus inmensos tallos. (…) Una rama que creció a través de un árbol me hizo perder la calma, a lo que se agregaron ladridos desde un pueblo muerto. ¡Cómo me gustaría ver a alguien arrodillado ante una de las cruces al costado del camino! El día entero vuelan aviones a baja altura; en un momento uno me pasó tan cerca que creo haber visto la cara del piloto". (Extracto de "Fragmentos del hielo", Werner Herzog.)