Deja de llover




“Deja de llover sobre mi cabeza
y el aire tiene un olor tibio
que conozco.
Olor a luz, a madera e incienso.
Olor a madrugada...”

Héctor Viel Temperley. (Poeta, argentino 1933 - 1987)


Cercanía


 
 
 
 ..."Ahora me doy cuenta del principio del deseo:
una brasa roza a otra brasa y brota la llama
y la llama de pronto es luz, calor, historia y alimento,
siempre y cuando alguien se incline sobre ella
y en ella vuelque toda su alma por los labios entreabiertos..."
 
(Alberto Szpunberg, argentino) 

Como campos de trigo recién segados




"Eran dos ríos inmensos
que no llegaron nunca a confundir sus aguas:
eran dos ríos enormes
que sólo se juntaron en el mar.
Iban en largas filas, tomados de las manos,
sin brillo las miradas
y los rostros sin luz.




iban en largas filas, las cabecitas mondas,
como campos de trigo que acaban de segar.
Iban en largas filas, bajo el gris uniforme de
penados
por su terrible culpa de orfandad.
Como rebaño mudo e inconsciente,
camino de la Muerte, iban en larga
y colectiva soledad.
Eran dos ríos inmensos
que no llegaron nunca a confundir sus aguas; 



eran dos ríos enormes
que solo se reunieron en el mar.
Iban lentas y tristes por la contraria orilla
las que en su vientre nunca 
sintieron el temblor de una vida que empieza:
las que en la comba de sus brazos castos
no llevaron el peso de un infante;
ni una boca sedienta
de su seno chupó licor de vida.



Iban solas, nostálgicas, dolientes,
en una inversa e idéntica orfandad.
Iban lentas, calladas, misteriosas ....
Iban solas, sin luz en las miradas,
camino a la Muerte,
en larga y colectiva soledad.
Eran dos ríos inmensos
que no llegaron nunca a confundir sus aguas.
Eran dos ríos enormes
que un día se perdieron en el mar..."


("Eran dos ríos inmensos", Poemas de la inmovilidad y canciones al sol, Luisa Luisi)

Buenos Aires hora cero, 24 horas Buenos Aires



                                           "Hoy te encontré, Buenos Aires ... 
                                        Tratando de entender tu infierno sin palabras, 
                                              tu prisa sin razón, tu oculto corazón ..


Hoy te encontré Buenos Aires ...
En el simple gorrión mañanero.
En la inquieta colmena del alba.
En la tenaz esperanza
que no se quiere entrega



                                              ....Hoy te encontré, Buenos Aires.
...Tratando de entender tu infierno sin palabras,
tu prisa sin razón, tu oculto corazón.
... Y estabas junto a mí, en cada madrugada" ....



Del tango, "Hoy te encontré, Buenos Aires." (Héctor Negro.)

Poner un freno al aire



... " un trueno de caballos fue su música entera.


-..." Domó en la pampa todos los caballos,
menos uno
... con sus manos prendidas
a la crin de la tierra.

...
 Por eso duerme aquí,
silencioso y vencido:
Porque domaba todos los caballos,
menos uno".


(Fragmento del poema " Al domador Celedonio Barral", Leopoldo Marechal.)

El viento y su trama

"El viento golpea la madera. Está cosiendo. El viento está cosiendo un saco en la tierra".



(Fragmento de "La máquina de coser", del libro "El hombre es un gran faisán en el mundo", Herta Müller.)

Hacia el tiempo lento


"La ciudad te crece del silencio
robándole palomas al insomnio,
arrancando violetas de tu risa,
blandiendo, toba triste,
todas las banderas de tu ausencia.
Un pasado de luces quebradas,
de guerras y galaxias desangradas
te late lento en el recuerdo.
Agitan los árboles su memoria,
los esteros se duermen evocando
tu desnudo peregrinar sin pausas.
Criatura destrenzada en el olvido,
aborígen desolado
de un remoto tiempo dislocado,
me quema tu piel de fuego
en esta aurora terrible,
prieta de nostalgias.
Yo sé que callado y solo
tejiste,
con el viento y con las nubes,
un mágico poema de esperanza.
Sé de tu llanto amordazado,
del ideal que te ahoga demorando,
del país de tus sueños vírgenes
hecho ceniza de los destinos.
De tu mutación en sombra
doy fe,
de los tigres que te habitan desgarrando
esos pueblos vacíos de tu mirada.
Indio turbio, endurecido,
ser de extraña arquitectura,
de donde vengan tus andanzas
renacerán los pájaros flagelados,
la música,
la danza,
el tentáculo verde del amor
y estas ansias de treparnos
a los vértices perdidos de las estrellas.



Madurado de peces fugitivos
tu corazón estalla en alboradas
frutal y ansioso,
embriagado de cuasares y distancias.
Yo sé que se hace tarde
y le llueven a tus hijos
todos los soles y las lunas;
que los siglos languidecen
y que los puñales de tu llanto
viajaron hacia el tiempo lento
de los lapachos celestiales.


 Y sé,
Indio de mi tierra
de tu dolor inquieto,
infinito y solo,
hecho amor de pasionaria".

("Viaje de luz y sombras" - Ramón Alberto Cajal.)

Esperanza de rodillas nítidas


¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire, hasta aquí el fuego?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?
Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.


                                                                                              ("Límites", Juan Gelman)

La memoria de los pueblos

"- Los combates que más importan -me dijo Megafón- nunca salen a la luz del mundo, ya que permanecen en el subsuelo de la Historia". ...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." (Fragmento de "Megafón o la guerra", Leopoldo Marechal.)





El mundo al descubierto


“El nivel más secreto de nuestro mundo, el fondo del mar, quedó al descubierto: barcos hundido, fachadas de casas, el candelabro de un salón de baile, un retrete, un cofre pirata, el fuselaje de un avión, un cañón, un torso de mármol, un Kaláshnikov, el caparazón metálico de un autobús cargado de turistas, una pila bautismal, un lavavajillas automático, un ordenador, espadas envainadas en percebes, monedas convertidas en piedra.

....La población que había huido a las colinas marítimas porque sus casas se estaban derrumbando bajó corriendo. Allí donde el estrépito y los bramidos la habían aterrorizado, reinaba un silencio absoluto.
La saliva del mar refulgía sobre aquellos objetos; se sabe que el tiempo no existe, ni ha existido, aquí abajo, donde la materialidad del pasado y el presente tal y como son no tiene orden cronológico, donde todo es uno, todos es nada, o todo es poseíble de pronto.

…  Los pies resbalaban y patinaban sobre las algas y se hundían en la arena empapada, mientras gigantes algas marinas los miraban boquiabiertas. Nadie mencionó que no había peces; los habitantes vivos de aquel submundo habían sido barridos, arrastrados con el agua. La acostumbrada oportunidad de saquear tiendas, algo habitual en los alzamientos políticos, no era comparable. Una alegría orgiástica daba fuerzas a hombres y mujeres y a los hijos de éstos para sacar del cieno y la arena lo que no sabían que querían, aceleraba su tambaleante andar mientras deambulaban, y aquello significaba más que beneficiarse por casualidad; significaba el poder de la naturaleza ante el cual habían huido indefensos. Tomar, tomar, mientras echaban mano de aquellas cosas, lograban olvidar la ruina de sus casas y las posesiones temporales que se encontraban en ellas. Habían rasgado el silencio con sus voces, y con aquellos gritos, que recordaban los de las ausentes gaviotas, no oyeron aproximarse un sonido que arreciaba como lo hace un vendaval. Y entonces, regresó el mar, los engulló a todos, acrecentando así su propio tesoro.”


… hay un hombre que lleva deseando un determinado objeto … toda su vida. Posee un montón de cosas. En algunas su mirada se posa a menudo, de modo que ha de tenerles cariño, en otras ni se fija, a propósito. Son cosas que probablemente no debería haber adquirido, pero de las que las que es incapaz de deshacerse; hay una lámpara art nouveau que utiliza para leer,  y sobre la cabecera de la cama un grabado japonés , un Hokusai, La gran ola: a decir verdad no colecciona piezas orientales, aunque si hubiera estado en la pared de enfrente tal vez habría sido más que parte de este mobiliario; lleva años oculto tras su cabeza …

Al igual que los demás saqueadores, con los que no se mezcla, con los que no tiene nada en común, va de objeto en objeto, dándole vuelta a los fragmentos de porcelana pintada, las esculturas creadas por la destrucción, el abandono y el herrumbre, los toneles de vino envejecido en agua de mar, una motocicleta de carreras hundida, un sillón de dentista .. 


Pero a diferencia de los otros, no toma nada … hasta que allí, profusamente adornado con mechones de algas de un anaranjado pardusco, incrustado entre conchas de nácar y almenas de coral rojo, se halla el objeto (¿un espejo’). Es como si lo imposible fuese cierto; sabía que estaba donde estaba, bajo el mar, por eso no supo lo que era, no lo encontró antes. Sólo podía desvelarlo algo que nunca había ocurrido, el mayor paroxismo de nuestra tierra …
Levanta el objeto, el espejo, la arena cae, el agua que era el único reflejo que quedaba en él, desaparece. (…) (Fragmento de "Saqueo", Nadine Gordimer;)

Evolución progresiva




"He encontrado en la pintura un medio para expresar mis ideas. Esto me permite cambiarlas y evitar cualquier idea fija." (Georges Braque.)