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Respiro, acepto la luz


"la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba
sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
esta el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez
estuve atenta
desarmada

sola casi
en la muerte
casi en el fuego"

("A media voz", Clarice Lispector.) 

¿Qué más da?


 "Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos. Ya expulsé a personas que amaba de mi vida, ya me arrepentí por eso. Ya pasé noches llorando hasta quedarme dormida. Ya me fui a dormir tan feliz, hasta el punto de no poder cerrar los ojos. Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que ellos no existen. Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.


Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían. Ya tuve ataques de risa cuando no debía. Ya rompí platos, vasos y jarrones, de rabia. Ya extrañé mucho a alguien, pero nunca se lo dije.




Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar. Muchas veces dejé de decir lo que pienso para agradar a unos, otras veces hablé lo que no pensaba para molestar a otros. Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros. Ya conté chistes y más chistes sin gracia, sólo para ver a un amigo feliz. Ya inventé historias con finales felices para dar esperanza a quien la necesitaba. Ya soñé de más, hasta el punto de confundir la realidad. Ya tuve miedo de lo oscuro, hoy en lo oscuro me encuentro, me agacho, me quedo ahí.


Ya me caí muchas veces pensando que no me levantaría, ya me levanté muchas veces pensando que no me caería más.Ya llamé a quien no quería sólo para no llamar a quien realmente quería. Ya corrí detrás de un carro, por llevarse lejos a quien amaba. Ya he llamado a mi madre en el medio de la noche, huyendo de una pesadilla. Pero ella no apareció y fue una pesadilla peor todavía. Ya llamé a personas cercanas de “amigos” y descubrí que no lo eran… a algunas personas nunca necesité llamarlas de ninguna manera y siempre fueron y serán especiales para mí…




No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón! No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente ¡soy diferente! No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira, no sé volar con los pies en la tierra. ¡Soy siempre yo misma, pero con seguridad no seré la misma para siempre! Me gustan los venenos más lentos, las bebidas más amargas, las drogas más potentes, las ideas más insanas, los pensamientos más complejos, los sentimientos más fuertes. Tengo un apetito voraz y los delirios más locos. Pueden hasta empujarme de un risco y yo voy a decir: “¿Qué más da? ¡Me encanta volar!”("Pensamiento", Clarice Lispector.) 

Las palabras detrás de los miedos


“Escribir es una piedra lanzada en lo hondo del pozo”. 


“Soy un escritor que tiene miedo de la celada de las palabras: 
las palabras que digo esconden otras”.


 (Fragmento de “Un soplo de vida”, Clarice Lispector.)

La primera puerta de alguien


"No entiendo de sueños, pero una vez anoté uno que, aun sin entenderlo, me parecía que quería decirme algo.Como yo había cerrado la puerta al salir, al volver ésta se había pegado a las paredes y ya estaba incluso con los contornos borrados. 
Entré a buscarla tanteando las paredes sin marcas o cavar otra entrada, 
me pareció menos trabajoso cavar. 
Fue lo que hice, procurando abrir un pasaje. Sin embargo, apenas fue rajada la primera abertura, noté que por allí nunca había entrado nadie. 
Era la primera puerta de alguien. Y,aunque esa estrecha entrada fuera en la misma casa, 
vi la casa como no la conocía antes. Y mi cuarto era como el interior de un cubo. 
Sólo ahora notaba que antes había vivido dentro de un cubo.
Me desperté, entonces, toda bañada en sudor pues había sido una pesadilla, a pesar de la aparente tranquilidad de los acontecimientos en el sueño. No sé qué simbolizaba. Pero “una primera puerta de alguien” es algo que me atemoriza y me fascina al punto tal de por sí solo constituir


("El sueño" -  Crónicas II - Descubrimientos - Clarice Lispector.)