El subsuelo de la Historia




"- Los combates que más importan -me dijo Megafón- nunca salen a la luz del mundo, ya que permanecen en el subsuelo de la Historia".




(Fragmento de "Megafón o la guerra", Leopoldo Marechal")

La salida del laberinto



Dejarse llevar por el río manso. Cuando la corriente aprieta, montamos puentes. Los hay que llevan a ninguna parte. Otros, enlazan.

("Los verdes renglones del tiemnpo", "Nunca la oscuridad"; Victoria Olleros.)

Las preguntas. las palabras, los climas


"Los secretos contienen a la gente adentro, protegiéndola o haciéndola prisionera" ... 

(del libro, "Los restos del secreto y otros cuentos", de Alejandra Kamiya, Olmo Ediciones).

Ese saber de la tierra

  
"y la tierra escondía su vejez entre flores para que no llorase nuestra infancia". 

(Fragmento de "Poemas australes", Leopoldo Marechal) 
  

Y la tierra escondía su vejez

  
"y la tierra escondía su vejez entre flores para que no llorase nuestra infancia". 


(Fragmento de "Poemas australes", Leopoldo Marechal) 

  

Cuando la mentira es la verdad


Según la mitología griega, los pseudólogos - palabra que proviene del griego Ψενδολογος -eran  espíritus o "demonios"  que personificaban las mentiras y las falsedades.
Los hijos que tuvo, en soledad, Eris (alegoría de la discordia), de los que también se decía  descendían de Éter y  de la Tierra, eran señalados como  perversos.
De acuerdo a la versión de Esopo,  la mentira representada por los pseudólogos fue creada por  un ayudante de Hefest0, de nombre Dolos, espíritu de los engaños y los ardides.


Sucedió que  el dios sintió unas voces que lo llamaban y se ausentó de la fragua en el preciso momento en que estaba fabricando a la Verdad.
Aprovechando la partida de Hefesto, Dolos se quedó a solas y construyó una estatua idéntica a la de su maestro. 
A su regreso, Hefesto  quedó maravillado por la labor de su aprendiz por lo que decidió cocer en el horno, juntas, ambas esculturas.
En el apuro, Dolos dejó su pieza inacabada:  no consiguió  moldear bien los pies.
Por eso, cuando las estatuillas fueron extraídas del fuego, ocurrió que una, Alethia , la Verdad, demostró caminar a pasos firmes. La otra, la Mentira sólo podía hacerlo a su sombra con pasos inseguros y tambaleantes.
De este modo, la naturaleza de los pseudólogos es opuesta a la de  Alethia, que encarna la verdad. 
Los equivalentes a estos demonios en la mitología romana son los mendacium.
(Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Pseudologos).

Serie escaleras - Stairs and so


... ¿te atreverías a emprender el viaje conmigo?

(Descenso y ascenso del alma por la belleza, Lepoldo Marechal)






Serie ventanas IX - Windows and so IX



(...) "Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de
un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la
economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de
palabras, de deseos, de recuerdos" ... 







“ ...  mientras cada forma no haya encontrado su ciudad, ciudades seguirán naciendo. Donde las formas agotan sus variaciones y se deshacen, comienza el fin de las ciudades" 
(Fragmento de “Las ciudades invisibles”,  Italo Calvino)



Serie ventanas - parte VIII - Windows and so - Part VIII


“A veces, percibimos la vida más intensamente cuando la recordamos, con más tranquilidad que en el momento en el que transcurre”
...  “Este es el impulso que lleva a un escritor a escribir diarios o anotaciones autobiográficas; esto y la certeza de que el pasado no permanece en su lugar, nunca se mantiene estático". ” 
"Sólo puede revivirse en la memoria, y la memoria es un mecanismo que nos permite tanto olvidar como recordar; la memoria es arbitraria: redescubre, inventa, organiza. El verdadero instrumento de la creación es la memoria y de allí también que todo lo que un escritor escribe sea autobiográfico, con más o menos matices".




"La vida de un hombre no es una prolija sucesión, sino un conjunto de hechos aislados y muchas veces inconexos que la memoria rescata insólitamente, a su capricho, o a causa de lo que, por ignorancia, solemos llamar azar" . 




"La mayor parte de la literatura actual se hace con la literatura misma, con palabras o juegos de palabras, es decir con "nada". Yo prefiero contar las viejas historias, las que ya han sido contadas, semejantes a sí mismas en todo el mundo".





"Nunca lograremos contar algo que antes no se haya contado. ... lo que verdaderamente vale es el modo de narrar, y los hombres alcanzados por la narrativa vuelven a ser niños a quienes no les disgusta volver a escuchar una y otra vez las mismas historias para protegerse, historias que nos exaltan y a la vez dignifican"




(Fragmento de "El resplandor de la hoguera", Héctor Tizón, 2008).