Bordes vagos entre ficciones y realidades

"Las siestas transcurren en un verano perpetuo, en ese tiempo desalmado que llena los pueblos del norte de un pavor y una reverencia únicas, como un dios de ocho cabezas que todo lo ve y todo lo condena. 
El vaho del calor difumina los límites de las cosas y hace que todo parezca indefinido, con bordes vagos, indeciso entre la realidad y la ficción. La casa misma, las paredes que por la noche se sienten tan macizas, se aligeran como una zarza ondeando bajo un viento pegajoso...."

(Fragmento de "La siesta", Claudia Masin)

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