Mar de fondo


... "¿Con quién ...
Estoy disputándome
El horizonte?".


(Fragmento de "Mar de fondo",  Alfredo Lavergne.)

Los trabajos y los días



Las ciudades y los ojos

"Al llegar a Fílides, te complaces en observar cuantos puentes distintos uno del
otro atraviesan los canales: convexos, cubiertos, sobre pilastras, sobre barcas,
colgantes, con parapetos calados;
 cuantas variedades de ventanas se asoman a las calles:
 en ajimez, moriscas, lanceoladas, ojivales, coronadas por lunetas o por rosetones; 
cuántas especies de pavimentos cubren el suelo:
 cantos rodados, lastrones,grava, baldosas blancas y azules. 


En cada uno de sus puntos la ciudad ofrece sorpresas a la vista: una mata de alcaparras que asoma por los muros de la fortaleza, las estatuas de tres reinas sobre una ménsula, una cúpula en forma de cebolla con tres cebollitas enhebradas en la aguja. “Feliz el que tiene todos los días a Fillides delante de los ojos y no termina nunca de ver las cosas que contiene”, exclamas, con la pesadumbre de tener que dejar la ciudad después de haberla sólo rozado con la mirada.


Te ocurre a veces que te detienes en Fílides y pasas allí el resto de tus días.
Pronto la ciudad se decolora ante tus ojos, se borran los rosetones, las estatuas sobre las ménsulas, las cúpulas. Como todos los habitantes de Fílides, sigues líneas 
en zigzag de una calle a la otra, distingues zonas de sol y zonas de sombra, aquí una puerta, allá una escalera, un banco donde puedes apoyar el cesto, una cuneta donde
el pie tropieza si no te fijas. 

Todo el resto de la ciudad es invisible. Fílides es un espacio donde se trazan recorridos entre puntos suspendidos en el vacío, el camino más corto para llegar a la tienda de aquel comerciante evitando la ventanilla de aquel acreedor. Tus pasos persiguen no lo que se encuentra fuera de los ojos sino adentro, sepulto y borrado: si entre dos soportales uno sigue pareciéndote más alegre es porque por el pasaba hace treinta años una muchacha de anchas mangas bordadas, o bien sólo porque recibe la luz a cierta hora, como aquel soportal que si ya no recuerdas dónde estaba.




Millones de ojos se alzan hasta ventanas puentes alcaparras y es como si
recorrieran una página en blanco. Muchas son las ciudades como Fílides que se
sustraen a las miradas, salvo si las atrapas por sorpresa".

(Fragmento de "Las ciudades invisibles", Italo Calvino:)

Admirables los que están en el tiempo sin pensar en él

"Antes de que todo esto se termine. Antes de que cierren la casa y vendan los muebles y regalen los libros. Antes de que se repartan los cosméticos y los zapatos. Antes de que arrojen las cacerolas a la basura. Antes de que vacíen las alacenas, de que se lleven las especias, los fideos. Antes de que se terminen los días felices y las tardes de domingo. Antes de la última de las madrugadas. Antes del final de la angustia. Antes de que se acaben el sexo sin amor y el amor sin sexo. Antes de que la ropa se pudra en los placares. Antes de que descuelguen los cuadros y cubran los sillones con lienzos y cierren las ventanas para siempre. Antes de que quemen las fotos. Antes de que se resequen los felpudos, de que se oxiden las cortinas en sus rieles. Antes de que se terminen la curiosidad, los huesos, el hígado y las córneas. Antes de que se sequen todas las plantas del balcón. Antes de que no haya más nieve, ni colores, ni trópicos. Antes del final de todas las selvas, de todos los mares, de todos los reflejos en el agua. Antes del último poema. Del final de las veredas y las calles. Del fin de todos los paseos. Antes del adiós a todos los aeropuertos y todos los aviones y todas las ciudades y todos los cafés con vidrios empañados. Antes de la cancelación de todas las discusiones, de todos los argumentos, de todas la furias, de todos los desprecios. De todas las metálicas ansiedades. Antes del fin de los gritos, de la desolación y de la culpa. Antes de la última agenda, del último viernes, del último bar, del último baile. Antes de que se apaguen todas las cúpulas y todas las pantallas. Antes de que las polillas se coman los restos de la lana y de la almohada. Antes del final de las mascotas. Antes, mucho antes: hay que vivir. ¿Pero cómo? ¿Cómo? “Qué admirable / el que no piensa "la vida huye" / cuando ve un relámpago”, escribió Basho. Admirables los que están en el tiempo sin pensar en él."

Leila Guerriero en  Diario El País , columna del 2 de enero 2018.

Como nadando ríos verticales

"Yo mismo me remonto, me retrepo / como nadando ríos verticales".


                                              (Fragmento de "El arma",Héctor Viel Temperley.)

Paisaje inaugural


"Y  es vano el despego,
si el verde es menos verde
la  boca es tierra yerma,
la voz, silencio y nada. "

("Deseo", "Paisaje inaugural", Victoria Olleros.)


A tientas

... "Escribo en contra
de mis pensamientos
y en contra del ruido
de mis hábitos.
Con cada libro
pago un viaje
que no hice.
(...)


Escribo para no quedar
en medio de mi carne,
para que no me tiente el centro,
para rodear y resistir,
escribo para hacerme a un lado,
pero sin alcanzar a desprenderme".

(Fragmento de"A tientas", Fabio Morabito.)

Sucede que quiere iluminar la noche

"Siento correr por las venas del campo
Un jinete nocturno enmascarado.
La noche. También galopan en caballos robados
Los cuatreros arreando los vacunos.

Surgen los trenes. Las reces dormidas se levantan
Allá en los grandes galpones de madera.

Una sombra va saltando los cercos.
Esta fue una mañana campesina:
Relinchos, validos, vacas de pródigas ubres,
Las ordeñadoras, curvadas con el peso de los baldes.

Es la noche de nuevo. Mi abuelo se levanta
Rehecha su manera antigua,
Y observa, como ayer, al trigo.


Debe andar mi abuelo por los campos recién abiertos
Hablando con los pinos, espantando gorriones.
El campo está solo, tembloroso. Y él lo mira.

El vino es un joven bonachón y alegre.
Sucede que quiere iluminar la noche
y baja a las aldeas, envuelto en una manta.

La mañana tiene olor a pan amasado.
La ropa recién lavada dice "adiós" en los patios.

Pero es de noche. Un fantasma penetra en la leñera.
Una casa se quiere esconder del cielo.

Un campesino mira hacia arriba:
Más allá de las nubes viene el granizo,
Bandolero blanco, asaltante de los huertos.

Y es la noche.
Va a penetrar al pueblo
Un jinete nocturno enmascarado".


(Un jinete nocturno en el paisaje, Jorge Teillier.)

La memoria secreta de la luz

      "... Pues lo que importa no es la luz que encendemos día
a día, sino la que alguna vez apagamos
para guardar la memoria secreta de la luz. "


(Fragmento de "Los dominios perdidos", Jorge  Teillier )

Una vez más, los mismos


 

Fuimos violeta
y verde
y después siesta.
Fuimos manos, 
caricia, espalda
y descansamos.
Juntos.
Dije arrullo
y fuimos agua,
orilla, puente.
Dijimos
nunca la oscuridad, 
en el abrazo.

("Nunca la oscuridad", Victoria Olleros)

Poemas y puentes

"Diálogo/ que discurre sin planes/ un puente se hace/ en las historias vueltas a contar/ 
en el otra vez de las escenas/ un ahora, un roce/ 
donde se sostiene/ su acontecer/ 
como un aura imaginaria".


(Fragmento de "Puentes", Alicia Genovese..)

La disposición de escribir

"La disposición de escribir no es una semilla que germina en tiempo fijo. Es un animalito que está en su cueva y procrea cuando se le ocurre porque su época es variable, pues unas veces es perro, otras hurón unas veces es pantera y otras conejo. Puede hacerlo con hambre, o sin hambre, en ocasiones sólo si esta muy reposado, en otras si le duele una herida del cazador o si regresa excitado de una jornada de fechorías".


(Fragmento de "Zama", Antonio Di Benedetto.)