Esta mañana parecía domingo


El camión de correo recorre el litoral
transportando una única carga.
 Al final de un largo muelle
 una gaviota aburrida mueve las patas de vez en cuando
y se olvida de anotarlo. 
Hay una amenaza en el aire
...
 Esta mañana parecía domingo.
 El cielo cumplió su parte
 no proyectando ninguna sombra sobre el muelle de madera
 ni sobre los chalets alineados,
 y entre ellos se ocultaba una pequeña iglesia
 con una docena de tumbas grises apiñadas
 como si ellas también tuvieran escalofríos”.

(Fragmento de “Fines de septiembre”, Charles Simic, estdounidense.)

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